Es Licenciado en Ciencias de Actividad Física y el Deporte, Graduado en Fisioterapia, Grado en Nutrición Humana y Dietética, Máster en Fisiología Integrativa. Entrenador de Alto Rendimiento, llevando en la actualidad a triatletas de la talla de Miquel Blanchart y Carlos López. Ha sido preparador físico en el CAR de Sant Cugat. Profesor colaborador en el Máster de triatlón del INEFC de Barcelona. Profesor colaborador de IEWG.
Todos los deportes de resistencia tienen factores determinantes del rendimiento, existiendo un consenso en que esencialmente son los tres grandes: el VO2máx, la utilización de fracción del mismo o umbral y la economía de esfuerzo. En artículos recientes hemos estudiado hitos fisiológicos y variables que pueden ser medidas en el laboratorio y el campo, relacionadas a estos determinantes de rendimiento, y hemos analizado también los predictores del rendimiento y trabajos científicos que los han estudiado.
Uno de estos predictores, y probablemente una de las métricas mas ampliamente estudiadas y conocidas en fisiología es el VO2máx, que es la máxima tasa o velocidad de utilización de oxígeno que puede lograr el organismo. No obstante, hay consenso en que el determinante del rendimiento no es el VO2máx per se, sino la carga externa (potencia, velocidad o ritmo) a la que se alcanza el mismo. Algo que han demostrado hace años científicos del deporte como Hawley y Noakes (1992), quienes encontraron una correlación alta y significativa entre la potencia medida en un test incremental en el laboratorio y una prueba contrarreloj en campo; o mucho más recientemente, nosotros mismos (Mirizio et al, 2021) encontramos una correlación alta y significativa entre la potencia máxima alcanzada en un test incremental y el tiempo en una competición real de mountain bike.
En artículos previos hemos analizado también en detalle el tema de los dominios de intensidad, fases y zonas de entrenamiento. Y la evidencia es amplia en relación con las respuestas del organismo en el dominio severo o Fase 3 (HIT), cuando se trabaja por encima del segundo umbral, o la potencia critica. En ese punto, donde la demanda de ATP es elevada, se reclutan además de las fibras Tipo I y IIA, también las fibras IIB, y el turnover citosólico de ATP (glucólisis) es muy grande, resultando en un aumento significativo del lactato sanguíneo. El componente lento del VO2 también es importante, y aunque la carga externa a la que se trabaje sea solo ligeramente superior a la potencia critica o CP, se puede alcanzar el VO2máx, precisamente por el componente lento que se produce en este dominio. Y esto nos lleva a la pregunta principal del presente artículo, ¿existe una potencia en el VO2máx (pVO2máx) o potencia «aeróbica» máxima (PAM)?
El objetivo principal de este artículo es tratar de responder esta pregunta en base a los estudios de la literatura científica y a los datos que venimos recolectando en laboratorio y campo en los últimos 15 años.
El máximo consumo de oxígeno (VO2máx) constituye la máxima tasa o velocidad a la que puede transportarse el oxígeno desde la atmósfera hasta la oxidación que se produce en las mitocondrias de las células musculares. Su unidad de medida son los litros de O2 por minuto (L/min) en términos absolutos y los mL de O2 por minuto y kg de masa corporal (mL/min/kg) cuando se expresa relativo a la masa corporal. El VO2máx a su vez también está determinado por factores centrales (ej. gasto cardíaco) y periféricos (ej. diferencia arterio-venosa de O2) (Figura 1).
Es uno de los determinantes más ampliamente estudiados en fisiología del ejercicio,
y esto puede haber llevado a que su importancia como predictor del rendimiento sea sobreestimada. En relación a esto, es digno de mención que estudios de pioneros de la fisiología del ejercicio del siglo pasado como David L. Costill en el Human Performance Lab de la Universidad de Ball State, ya demostraban cómo atletas con un VO2máx similar podían tener rendimientos muy diferentes en un maratón (Costill y Wilmore, 1970).
El tiempo que puede ser sostenido el VO2máx es de unos pocos minutos (3-8min), y si bien algunas pruebas de resistencia tienen esta duración, por lo general la mayor parte de las competiciones de triatlón, ciclismo y carrera tienen una duración significativamente mayor (1-10 horas). Por lo tanto, la capacidad del deportista de aprovechar la mayor fracción o porcentaje posible del VO2máx implicará que sea capaz de trabajar a intensidades elevadas también durante tiempos prolongados.
En artículos previos hemos analizado detalladamente variables relacionadas a esta utilización fraccional, como son el MLSS, FTP, CP, umbral del lactato, RCP y el segundo umbral ventilatorio, sus diferencias, cómo determinarlas y sus aplicaciones prácticas para el entrenamiento, por lo que remitimos al lector a la revisión de esos artículos. Es digno de mención que en un proceso de entrenamiento a largo plazo en el cual el atleta deje de mejorar su VO2máx, su rendimiento puede seguir mejorando a medida que aumenta la utilización fraccional del mismo (Figura 2).
Cuando estamos en un laboratorio realizando una prueba de esfuerzo, medimos el consumo de oxígeno mediante un analizador de gases en cada respiración obteniendo el conocido consumo de oxígeno (VO2). La demanda del consumo de oxígeno se incrementa para cualquier potencia dada después de 3 minutos durante un ejercicio constante por encima del dominio intenso (>CP), a este fenómeno se le conoce como componente lento del VO2 (VO2 sc o VO2 slow component o VO2 sc) (Gaesser y Poole,1996).
La respuesta del VO2 sc, tiene un comportamiento diferente en función de diversos parámetros, como: la potencia o carga del ejercicio, el VO2 del deportista, su umbral de lactato (UL) y su potencia o intensidad critica (CP), condicionando el rendimiento, respuesta y la eficiencia cardiorrespiratoria (Burnley y Jones, 2007). La potencia a la cual trabaje un deportista por encima, por debajo o en su potencia (CP), velocidad o intensidad critica o en los diferentes dominios de intensidad (moderado, intenso, severo o extremo) determinará la respuesta del componente lento del VO2.
El componente lento es realmente muy interesante para los fisiólogos ya que es un indicador de cómo se pierde progresivamente la eficiencia con la cual el organismo utiliza el oxígeno para producir energía a una potencia o velocidad dada. De hecho, cuando un deportista trabaja, aunque sea ligeramente por encima de CP en el dominio severo, aunque la intensidad sea submáxima, el componente lento implicará que el deportista alcance su VO2máx.
De esta manera, el componente lento está intimamente relacionado con la fatiga, por está razón cualquier velocidad o potencia alta sostenida sin que se produzca componente lento del VO2 es un indicador de buen rendimiento deportivo.
Por otro lado, contemplando lo anteriormente planteado, podemos concluir que hay infinitas intensidades (en condiciones que estén por encima de CP) que pueden producir el VO2máx, y esto nos lleva nuevamente a la pregunta principal de este artículo, ¿existe entonces una potencia en el VO2máx (pVO2máx), también conocidas como PAM (potencia «aeróbica» máxima) o VAM (velocidad «aeróbica» máxima)?
Quien haya realizado test incrementales en condiciones de laboratorio sabe que la potencia máxima alcanzada al final del test depende tanto de la duración de cada palier o escalón (1, 2, 3min), así como también de la rampa utilizada, esto es, cuanto cambia la potencia (o velocidad o ritmo) en cada escalón (ej. 25w cada 1min o 1km/h cada 2min). De este modo, la potencia alcanzada en el último escalón que el deportista es capaz de completar, o la fracción del mismo (ej. 20seg en el último escalón), es protocolo-dependiente. Jamnick et al (2018) estudiaron esto en un trabajo donde compararon por un lado 14 métodos para la determinación del segundo umbral, tomando como referencia al máximo estado estable de lactato
(MLSS), así como también la potencia alcanzada (Wmáx) en test incrementales, y el VO2máx utilizando escalones de 1, 3, 4, 7 y 10 minutos.
La conclusión principal en relación con los protocolos fue que los VO2pico medidos durante los protocolos más largos (escalones de 3 a 10min) subestimaron los valores de VO2pico medidos con el protocolo con escalón de 1min.
En la actualidad contamos con muchos datos de test máximos y submáximos que han sido recolectados en condiciones de campo y laboratorio, como los que resumimos en la Tabla 2 (Nimmerichter et al, 2010; MacIlnis et al, 2018; Gavin et al, 2012; Lillo Bevia et al, 2022). Hemos analizado en detalles éstos y otros estudios en artículos previos donde estudiamos la relación entre los diferentes hitos fisiológicos.
En uno de estos estudios, Nimmerichter et al (2010) realizaron valoraciones en condiciones de laboratorio midiendo la pVO2máx (con escalones de 25W por minuto), donde encontraron que la potencia media en una crono de 4 minutos en campo representó el 93,6% de la potencia valorada en laboratorio. Esto coincide con los datos que venimos recolectando, donde la potencia media en una crono de 5 minutos nos da aproximadamente un 5% más baja que en un test incremental en laboratorio (escalones de 25W por minuto).
Recientemente Sitko et al (2022) realizaron un test incremental en laboratorio, y una crono de 5 minutos también en esas mismas condiciones, a un grupo heterogéneo de ciclistas (recreacionales a profesionales); no encontraron diferencias significativas entre los valores de VO2máx medidos entre ambos test.
Por otro lado, utilizando un modelo matemático originalmente utilizado en running, Pinot y Grappe (2014) encontraron que la PAM se daba en un tiempo de 4,1 minutos (a 6,87W/kg) analizando la curva potencia-tiempo de 28 ciclistas sub23 y profesionales.
Contemplando que no es el VO2máx per se, sino la carga externa a la que el atleta alcanza el mismo, lo que determina el rendimiento, recomendamos utilizar test cortos, ya sea en laboratorio o en campo, para determinar la vVO2máx o pVO2máx.
Si bien existen muchos protocolos, en el laboratorio recomendamos utilizar test incrementales con escalones cortos (1min), ya que sabemos que la potencia o velocidad máxima alcanzadas son protocolo-dependientes. Dependiendo del nivel de los ciclistas, triatletas o corredores, se puede realizar una entrada en calor o calentamiento de 5-10min, y modificar la potencia o velocidad inicial buscando que el test dure de 8 a 12 minutos. Recomendamos escalones de 25W/min en el ciclismo y de 1km/min para la carrera. La individualización de los protocolos es un enfoque útil para asegurar una duración similar en las pruebas de diferentes atletas.
En los protocolos más largos de laboratorio, a partir de los 3 minutos, podemos determinar el componente lento del VO2 y valorar la eficiencia mecánica a una determinada potencia o velocidad dada en un estado estable por encima del dominio moderado. Los protocolos con escalones largos (3-5min) son apropiados para la determinación de los umbrales 1 y 2 de lactato. Estos test deberían ser realizados en días diferentes a cuando se valora la pVO2máx.
Recientemente hemos estado trabajando precisamente en un modelo de zonas de entrenamiento (ocho zonas) para la natación, el ciclismo y la carrera, basadas en test cortos (400m en natación, 5 minutos en ciclismo y una milla en la carrera). El objetivo principal es poder establecer zonas de entrenamiento en base a test simples que pueden ser realizados en el campo y por deportistas de todos los niveles.
Hay consenso en que los tres predictores del rendimiento más importantes en los deportes de resistencia son los que se conocen como los tres grandes, a saber: VO2máx, utilización fraccional y economía.
Naturalmente el VO2máx es un indicador clave; no obstante, su relevancia ha sido sobreestimada, ya que la carga externa a la que se alcanza el mismo constituye un predictor del rendimiento mucho más importante.
El componente lento del VO2 es un parámetro fundamental para los fisiólogos del ejercicio, ya que determina la eficiencia con la cual creamos energía a una velocidad o determinada potencia, siendo un reflejo de la respuesta metabólica a diversos aspectos claves del rendimiento deportivo, como la eficiencia, la fatiga, la respuesta termorreguladora, etc.
Hay diversos estudios realizados tanto en ruta como en mountain bike que indican que la tencia máxima alcanzada en un test incremental es uno de los mejores predictores del rendimiento En el caso de la carrera, el resultado es similar, no son ni el VO2máx ni la economía de manera aislada los mejores predictores del rendimiento, sino la velocidad máxima alcanzada en un test incremental.
Así, y respondiendo a la pregunta principal planteada en el artículo, consideramos que efectivamente sí existe una potencia (pVO2máx o PAM), o velocidad (vVO2máx o VAM), en el VO2máx, lo cual coincide con muchos de los datos documentados a lo largo de años en la literatura científica. Si bien es cierto que hay infinitas intensidades, una vez sobrepasada la CP, que permiten alcanzar el VO2max por el fenómeno del componente lento, hay una o un pequeño intervalo de cargas externas que implican una demanda de ATP que puede ser «pagada» a través de la máxima potencia del sistema oxidativo, algo que también coincide con una gran implicación de la vía glucolítica, que es precisamente en el VO2máx. De acuerdo a la evidencia de la literatura científica y a nuestra experiencia en condiciones de laboratorio y campo, recomendamos valorar esta carga externa en lab con protocolos de escalones cortos (1min) y en el campo con pruebas contrarreloj o time trial de aproximadamente 5 minutos (ej., 400m en natación, crono de 5 min en ciclismo y una milla en carrera).